El miércoles 23 de septiembre, junto al Ateneo de la Sociedad Rural de Azul, realizamos la jornada "Drones en el Agro: de la herramienta al criterio y la observación". El título ya adelantaba la idea central del encuentro: los drones agrícolas son una herramienta muy eficiente, pero el resultado que se obtiene con ellos depende del conocimiento de quien los opera. El público que se acercó mostró que esa idea interesa a perfiles muy distintos del agro.
Una generación que llega formándose
Lo que más nos entusiasmó fue la participación de los jóvenes. De los 68 inscriptos, casi la mitad eran estudiantes de agronomía y jóvenes ateneístas. Algunos ven en el drone una posible salida laboral y otros una herramienta para sus propios planteos productivos. En los dos casos eligieron empezar por la capacitación, y eso es una gran señal para el futuro del sector.
Productores y contratistas: dos motivos para sumar el drone
Junto a ellos estaban quienes ya viven el día a día del campo. Productores y prestadores de servicios representaron el 40% de los asistentes, y cada grupo llegó con una motivación ligada a su forma de trabajar.
Para el productor, la clave está en el costo de oportunidad. Una aplicación que se atrasa puede generar pérdidas mayores que el costo de la labor, ya sea porque el piso impide entrar con un equipo terrestre o porque el servicio contratado se demora. Con un drone propio puede hacer la labor en tiempo y forma, con un equipo de bajo costo frente a maquinaria de igual capacidad de trabajo.
Los prestadores de servicios, en cambio, ya evalúan sumarlo a su parque de máquinas. En principio lo piensan como un complemento, aunque en determinadas condiciones puede reemplazar a la maquinaria tradicional con una inversión mucho menor. Para definir en qué casos conviene ese reemplazo, según el lote, el cultivo y la labor, hace falta conocimiento agronómico.
Precisión en el equipo, criterio en el operador
En ese punto coinciden todas las miradas de la jornada. Estudiantes, productores y contratistas llegan al drone por caminos distintos, pero la herramienta les exige a todos lo mismo: saber cuándo, dónde y cómo usarla. Los drones DJI Agras cuentan con componentes de gran calidad y un software muy confiable, que planifica el vuelo y ejecuta la aplicación con exactitud. Pero no son mágicos: hacen lo que se les indica. Si el diagnóstico está equivocado, aplican con la misma precisión un tratamiento que no correspondía.
Por eso, las decisiones que definen el resultado se toman antes del despegue. En esa etapa se observa el cultivo, se evalúa la presión de malezas o plagas y se analizan las condiciones climáticas para definir el producto y la dosis. De ese trabajo previo dependen tanto la eficiencia como la calidad de aplicación.
Por dónde empieza la capacitación
Aprender a tomar esas decisiones es el objetivo de la capacitación, que combina dos saberes. El operativo incluye el manejo del equipo, la planificación de vuelos y la calibración. El agronómico permite definir el momento de aplicación y evaluar los resultados.
Para quien está evaluando su primera compra, la formación ayuda a definir qué equipo necesita y para qué labores. Para quien ya opera, es la base para adaptar el trabajo a las características de cada lote.
Espacios para seguir aprendiendo
Jornadas como la de Azul también forman parte de ese aprendizaje, porque reúnen en un mismo lugar a quienes ya trabajan con drones y a quienes recién empiezan. En TodoDrones Agricultura acompañamos a quienes incorporan equipos DJI Agriculture desde la capacitación inicial hasta el soporte en el campo, con asesoramiento en cada etapa.
Agradecemos al Ateneo de la Sociedad Rural de Azul y a todos los que participaron de esta jornada. Nos anima a seguir generando espacios para aprender y crecer juntos.
Si estás pensando en incorporar un drone a tu campo o a tu servicio, conversá con nuestro equipo.
